Intervención educativa para internos sobre infección por virus papiloma humano. Centro Penitenciario Provincial, Granma, 2013-2014

Multimed 2017; 21 (1)
ENERO-FEBRERO

ARTÍCULO ORIGINAL

 

UNIVERSIDAD DE CIENCIAS MÉDICAS DE GRANMA
POLICLÍNICO DOCENTE BAYAMO OESTE BAYAMO. GRANMA, CUBA

 

 

Intervención educativa para internos sobre infección por virus papiloma humano. Centro Penitenciario Provincial, Granma, 2013-2014

 

Educational intervention for inmates on human papillomavirus infection. Provincial Penitentiary Center, Granma 2013-2014

 

 

Esp. MGI Adriana Miniet Castillo, Esp. MGI Sara Otero Naranjo, Esp. MGI Osmar Ángel Tamayo González, Esp. MGI Elgis Valdez Tasé.

Policlínico Docente Bayamo Oeste. Bayamo. Granma, Cuba.

 

 

RESUMEN

Introducción: el virus del papiloma humano es la infección de transmisión sexual más común.
Objetivo: determinar la efectividad de una estrategia de intervención sobre las infecciones por el virus del papiloma humano (VPH).
Método: se realizó un estudio cuasi experimental desde enero de 2013 a noviembre de 2014, en el destacamento de jóvenes del Centro Penitenciario Provincial Granma. El universo estuvo constituido por 83 jóvenes, de los cuales se seleccionó una muestra de 60 pacientes, que cumplieron los criterios de inclusión. Para determinar el nivel de conocimientos sobre las infecciones causadas por el virus del papiloma humano, existente antes y después de la intervención se empleó la encuesta sobre conocimientos de los internos acerca de las manifestaciones
clínicas de esa enfermedad, las vías de trasmisión, la prevención y la protección que ofrece el preservativo en las infecciones que se transmiten por contacto sexual; se utilizaron técnicas participativas y de reflexión, entre otras. Se analizó la información utilizando el test de MacNemar, mediante análisis de proporciones emparejadas y se sometió a criterio de expertos (DELPHI). Los métodos estadísticos empleados para ello fueron el cálculo de frecuencia relativa, paquete estadístico STATISICS versión 8.0 y las pruebas de hipótesis con valor significativo pe»0,05 con un intervalo de confianza de 95 %.
Resultados: se observó que los participantes poseían un inadecuado nivel de conocimientos sobre las manifestaciones clínicas, vías de transmisión, formas de evitar las ITS y la protección del condón frente a las infecciones causadas por el VPH antes de aplicar la intervención, luego con la intervención educativa se logró elevar el nivel de conocimientos.
Conclusiones: la intervención fue eficaz al modificar conocimientos sobre la temática abordada.

Palabras clave: educación en salud, infecciones por papillomavirus, enfermedades de transmisión sexual.

 

ABSTRACT

Introduction: human papillomavirus is the most common sexually transmitted infection.
Objective: to determine the effectiveness of an intervention strategy on human papillomavirus (HPV) infections.
Method: a quasi-experimental study was carried out from January 2013 to November 2014, in the youth detachment of the Granma Provincial Penitentiary Center. The universe consisted of 83 young people, from whom a sample of 60 patients was selected, who met the inclusion criteria. In order to determine the level of knowledge about infections caused by human papillomavirus, which existed before and after the intervention, the survey was used including clinical manifestations of this disease, the transmission routes, the prevention and the protection offered by the condom in the infections transmitted through sexual contact, were used participatory techniques and reflection, among others. The information was analyzed using the MacNemar test, by means of paired proportions analysis and was submitted to expert judgment (DELPHI). The statistical methods employed were the relative frequency calculation, statistical package STATISICS version 8.0 and hypothesis tests with significant value pe»0.05 with a 95% confidence interval.
Results: the participants had an inadequate level of knowledge about the clinical manifestations, routes of transmission, ways of avoiding STIs and the protection of the condom from HPV infections before applying the intervention, then with the intervention was able to raise the level of knowledge.
Conclusions: the intervention was effective in modifying knowledge on the subject.

Keywords: health education, papillomavirus infections, sexually transmitted diseases

 

 

INTRODUCCIÓN

El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual (ITS) más común. El VPH es un virus distinto al del VIH y VHS (herpes). El VPH es tan común que casi todos los hombres y todas las mujeres sexualmente activos lo contraen en algún momento de su vida.1

Las féminas se infectan con el virus durante la adolescencia, en la tercera década de la vida y en los primeros años de la cuarta. De hecho, hoy día, la infección por el virus del papiloma humano es uno de los motivos de mayor frecuencia de consulta en los jóvenes. Esta entidad tiene doble característica, pues constituye simultáneamente un proceso infeccioso y un problema neoplásico.2

Existen más de 40 tipos de VPH que pueden infectar las zonas genitales de los hombres y las mujeres. Estos tipos de VPH también pueden infectar la boca y la garganta. La mayoría de las personas que se infectan por el VPH ni siquiera saben que lo están, el virus puede causar cambios visibles como verrugas genitales o cáncer. Las verrugas pueden aparecer semanas o meses después de contraer el VPH.3

El VPH constituye uno de los grupos virales más frecuentes en el mundo, afecta la piel y zonas mucosas del cuerpo. Suman más de 140 tipos o cepas identificadas hasta ahora, de ellas más de 50 tipos pueden infectar el sistema genital y pueden provocar un espectro de lesiones que van desde el condiloma acuminado a lesiones premalignas e invasivas de los genitales, los más frecuentes son los tipos 6 y 11, además los tipos 16,18, 31, 33, 39, 45, 51 y 52. 4.5

Hay distintos tipos de VPH. Algunos tipos pueden causar problemas de salud como verrugas genitales y cánceres. Se consideran de «bajo riesgo oncológico»: principalmente los tipos 6, 11 y 42 que producen condilomas acuminados y neoplasias intraepiteliales de bajo grado de progresión o maligna y de «alto riesgo oncológico»: los tipos 16, 18, 31 y 45, localizados en neoplasias intraepiteliales de alto grado de invasividad. 6

El VPH se trasmite con facilidad por contacto sexual, probablemente a través de erosiones mínimas o imperceptibles en la piel o las mucosas, a pesar de que se han descrito otras formas alternativas (vertical o materno-fetal y horizontal o por fómites); asimismo, el impacto potencial en el número de infecciones por VPH o en su enfermedad asociada es tal vez muy pequeño. 7

La infección por VPH es la más frecuente de las transmitidas sexualmente, debido quizá a los cambios en la conducta sexual. Se considera que 2 % de todas las mujeres en edad fértil tienen VPH y 30 % de ellas con actividad sexual están infectadas, alrededor de 25 % al 65 % de las personas que han tenido contacto sexual con personas infectadas la adquieren y sólo de 60 % al 80 % de los infectados a nivel anal informan una relación ano genital.4

El sexo oral desprotegido es un factor de riesgo, tan importante como el tabaco, para padecer cáncer de garganta. Desde hace años se sabía que los cánceres de la cavidad bucal y garganta se producían en los pacientes de más edad, quienes habían fumado y bebido en exceso durante mucho tiempo; sin embargo, recientemente se observó que estos tumores también aparecían en un subgrupo de varones más jóvenes que no fumaban ni bebían.8

En la actualidad se estudian las féminas pertenecientes a varios grupos de riesgo, entre los cuales figuran: citología cervical alterada, afecciones malignas de cabeza y cuello, así como seropositivas al VIH. Aproximadamente 33 000 mujeres fallecen cada año en América Latina y el Caribe debido al cáncer de cuello uterino, cifra que continuará su incremento si no se introducen vacunas y programas de diagnóstico accesibles.9

Hoy en día, en todo el mundo se habla de una vacuna, pero esta es eficaz en personas que no han tenido contacto con el virus, por eso se administra en una población muy joven. Por supuesto, no van a desaparecer los casos, pero sí se reducirán mucho; por el contrario, una vez que se tiene ya el virus hay que valorar si se pone o no la vacuna porque inicialmente no serviría de nada, es decir, no hay estudios que indiquen que realmente es eficaz.6

La independencia es una gran responsabilidad que se adquiere a través de los procesos educativos. La educación sexual y las relaciones sexuales en la adolescencia y la juventud, antes poco frecuente, han hecho que hoy día muchas niñas, púberes y jóvenes asistan a las consultas ginecológicas. Si a esto se le añaden las infecciones de transmisión sexual, se comprenderá el interés creciente por el tema.

El tema de la prevención es complicado, pues se habla de derechos sexuales y de la libertad individual que cada uno debe ejercer como quiera. Hay que trasmitir un mensaje de tranquilidad y saber que la mejor opción para no padecer de esta terrible enfermedad y sus nefastas consecuencias, es el autocuidado. En fin, las relaciones sexuales deben ser seguras y protegidas.

En Cuba se ha observado un incremento de las ITS en los adolescentes y jóvenes aparejado a factores como el desarrollo del turismo, una maduración sexual más temprana, la ruptura de los antiguos patrones de conducta y una confianza excesiva en el tratamiento, entre otras que propician los comportamientos sexuales riesgosos.10

A nivel nacional se diagnosticaron en 2011, 4210 casos de blenorragia, 1444 de sífilis y 563 de sida y en 2013, 4750 casos de blenorragia, 3302 de sífilis y 316 de sida, todas en ambos sexos.11

Esto demuestra que las ITS todavía son un problema importante de salud, fundamentalmente en una población tan vulnerable como son los adolescentes y adultos jóvenes, inmaduros sexual y psicológicamente e inmersos en grandes cambios psicosociales y biológicos.

El insuficiente conocimiento y prevalencia creciente de la infección por el VPH en la población, justifica la investigación. Si se aplica una intervención educativa para prevenir la infección por el virus del papiloma humano, entonces se elevará el nivel de conocimiento de la población en estudio, por ello el objetivo de nuestro trabajo es determinar la efectividad de una intervención educativa sobre el virus del papiloma humano en internos del Centro Penitenciario Provincial Granma de enero 2013 a noviembre 2014.

 

MÉTODO

Se realizó un estudio cuasi experimental y orientado, en el período comprendido de enero 2013 a noviembre del 2014, en la ciudad de Bayamo, tomando como institución experimental el Centro Penitenciario Provincial Granma perteneciente al área de salud del Policlínico Bayamo Oeste, con el objetivo de determinar la efectividad de una intervención educativa sobre el virus del papiloma humano. Se aplicó el sistema de actividades educativas a 60 internos, para elevar el nivel de conocimientos, modificar sus actitudes y mejorar sus prácticas.

El universo estuvo constituido por 83 internos pertenecientes al destacamento de jóvenes del Establecimiento Penitenciario Provincial Granma. Se determinó la muestra (n=60) una vez aplicados los criterios de inclusión, exclusión y de interrupción.

Se consideraron como criterios de inclusión ser interno del destacamento de jóvenes del área 3 del Centro Penitenciario Provincial Granma tener edad entre 17 a 22 años y el consentimiento informado para participar. Se excluyeron los que alcanzaron el régimen de mínima severidad o la libertad condicional en el período estudiado. Se tomaron como criterios de interrupción estar ausente a más de un 40% de las actividades planificadas, traslado del centro penitenciario, no querer seguir participando en la actividad y fallecidos durante el estudio.

Para determinar el nivel de conocimiento existente antes y después de la intervención se empleó la encuesta y para aplicarla se solicitó el consentimiento válido de cada uno de los participantes, se les aclaró que sus respuestas serían anónimas y los resultados del estudio ayudarían a la instrumentación de una intervención educativa que facilitará incrementar el nivel de conocimiento sobre las infecciones por VPH, lo cual favorecerá la práctica de comportamientos saludables.

El método criterio de expertos (DELPHI) para la validación de la encuesta e intervención educativa, que se basó en opiniones y conocimientos que poseen los expertos, para la primera encuesta a expertos se seleccionaron los participantes conformados por médicos especialistas en Medicina General Integral, psicólogos y profesionales con experiencia en promoción de salud.

Los métodos estadísticos empleados fueron el cálculo de frecuencia relativa, paquete estadístico STATISICS versión 8.0 para medir el nivel de conocimientos antes y después de aplicada la intervención educativa y las pruebas de hipótesis con valor significativo pe»0,05 para un intervalo de confianza de 95 %.

Para determinar la efectividad de la intervención se aplicó un análisis de comparación de proporción, utilizando el paquete estadístico EPIDAT, con un nivel de significación de pe»0.05.

Se utilizó la dimensión del cuestionario utilizado relacionado con el nivel de conocimientos sobre las infecciones por VPH, en los internos del destacamento de jóvenes del Centro Penitenciario Provincial.

Se declaró como variable dependiente el nivel de conocimiento y como independiente a la intervención educativa.

Se consideró que el nivel de conocimiento fue adecuado si respondieron adecuadamente 3 o más preguntas del cuestionario e inadecuado, si respondieron inadecuadamente más de 3 preguntas del cuestionario.

Los datos se recogieron a través de las encuestas diseñadas al efecto y aplicadas a los adolescentes por lo que se considera que la información que muestran es primaria. Los datos se plasmaron en una base de datos creada con Microsoft Office Excel 2003 y exportados al STATISTICS versión 8.0.

 

RESULTADOS

Al abordar el nivel de conocimientos de los jóvenes sobre las manifestaciones clínicas de la infección por VPH (tabla 1) antes de aplicada la intervención respondieron de manera adecuada sólo 10 jóvenes, lo que representa el 16,6 % de la muestra y de forma inadecuada respondieron 50 para un 83,4 %, lo que muestra el bajo nivel de conocimientos que poseían los participantes en este aspecto. Después de la intervención se observó un resultado altamente positivo, ya que los 60 jóvenes fueron capaces de responder adecuadamente las preguntas relacionadas con las manifestaciones clínicas que aparecen durante una infección por VPH, para el 100 % de la muestra.

Referente al nivel de conocimientos comprobado sobre las vías de trasmisión del VPH antes y después de aplicada la intervención educativa (tabla 2), se aprecia que antes de la intervención sólo 14 participantes respondieron adecuadamente, representando el 23,3 % de la muestra y de manera inadecuada, respondieron 46, es decir el 76,7 %. La mayoría de los jóvenes fueron capaces de modificarlo favorablemente en el segundo momento de la intervención, se observó que el 93.4 %, o sea 56 de ellos respondieron adecuadamente y sólo 4 respondieron de manera inadecuada representando el 6,6 %.

Al analizar el nivel de conocimientos de los jóvenes en cuanto a las formas de evitar las infecciones de trasmisión sexual antes y después aplicada la intervención educativa (tabla 3), se observó que antes de la intervención educativa respondieron de manera adecuada 25 participantes, el 42 % de la muestra y de manera inadecuada los 35 restantes, lo cual representa el 58 % de la muestra. Después de la intervención, se puedo observar que 50 (83 %) de los participantes respondieron adecuadamente y 10 internos respondieron de manera inadecuada, representado por el 16.6 %, lo que hace perceptible el incremento en el nivel de conocimientos, luego de aplicadas las actividades educativas.

El nivel de conocimientos de los jóvenes sobre la protección que ofrece el uso del preservativo en las infecciones que se trasmiten por contacto sexual antes y después de aplicada la intervención educativa (tabla 4), mostró que adecuadamente, respondieron 20 participantes, un 33,3 % y de manera inadecuada los 40 restantes, para el 66,7 % de la muestra. Luego de aplicadas las actividades educativas los 60 jóvenes respondieron adecuadamente, para un 100 %.

Finalmente al valorar la efectividad de la intervención a través de la tasa de fracasos (desaprobados) con un nivel de confianza del 95 %, se concluye que se puede estar confiado en que ésta estará situada entre 86,076 y 98,75 % con una proporción media de 95,000. Al contrastar la hipótesis nula de partida que el valor de la no eficacia de la intervención se sitúa en 10,0 %. Se obtiene un valor de p= 0,0000; con esta información hay indicios suficientes para concluir que la intervención es eficaz. (tabla 5)

 

 

 

DISCUSIÓN

Al evaluar el nivel de conocimiento de los jóvenes sobre las manifestaciones clínicas de la infección por VPH antes de aplicada la intervención un elevado número mostró tener un bajo nivel de conocimientos en este aspecto y después de aplicada la intervención todos alcanzaron un nivel de conocimientos adecuado sobre el tema. Similares resultados obtuvo Larduet Pérez en su estudio realizado en Ciego de Ávila donde muestra el poco conocimiento de los síntomas que producen las ITS antes de realizar su intervención, coincide también con lo planteado por Galván E   donde el 70 % de ellos no conocen los síntomas relacionados con las ITS y reconocían otros que no guardaban relación con estas enfermedades, después de la capacitación el 100 % de los jóvenes identificaron correctamente los síntomas de las ITS.10

Otras bibliografías consultadas exhiben resultados similares, pues hasta el momento, la constante divulgación sobre las infecciones de trasmisión sexual y los programas y campañas de prevención lideradas por los organismos de salud, parecen haber tenido poco impacto entre nuestros jóvenes pese a los esfuerzos realizados a nivel mundial. 12 A pesar de la labor profiláctica y educativa realizada, aún existen pacientes que no adquieren el nivel de conocimiento deseado, por lo que es una necesidad continuar buscando métodos y herramientas que permitan instruir de forma adecuada a la población en este tema, sobre todo en estas edades.

El VPH se transmite con facilidad por contacto sexual, probablemente a través de erosiones mínimas o imperceptibles de la piel o las mucosas, a pesar de que se han descrito otras formas alternativas de transmisión (vertical o materno-fetal y horizontal o por fómites); el impacto potencial en el número de infecciones por VPH o en su enfermedad asociada es probablemente muy pequeño. Aunque la transmisión coital sea posiblemente la vía más frecuente de contagio del cuello del útero, en las mujeres con relaciones homosexuales se han presentado infecciones del área anogenital, y una extensión a partir de esta, por autoinoculación, a otra localización del epitelio del tracto genital, como el cuello uterino, que es especialmente vulnerable al contagio; probablemente a través del epitelio metaplásico de la unión escamoso-cilíndrica y a la permanencia de la infección.13

Inicialmente un porciento bajo de los participantes respondieron adecuadamente sobre las vías de trasmisión del VPH y luego de la intervención, la mayoría de los jóvenes fueron capaces de modificar favorablemente su nivel de conocimientos, lo que coincide con el estudio de Jessica Kristin donde refiere que en las adolescentes existen muchas dificultades para conocer con exactitud las diferentes infecciones de transmisión sexual porque son menores de edad, no acuden al médico y si acuden, no se reporta ni se lleva un registro adecuado de su atención.14 Además de acuerdo con un estudio reciente del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) la transmisión de la infección por virus del papiloma humano es la más frecuente.15

En cuanto a las formas de evitar las enfermedades de transmisión sexual, antes y después de aplicada la intervención educativa, se observó que en un primer momento respondió correctamente un bajo porciento de la muestra. Después de la intervención la mayoría de los participantes incrementó el nivel de conocimientos del tema en cuestión. Esto se corresponde con el estudio realizado por López Rivera en el Policlínico Universitario «Gilberto Isalgué González» en la que se trataron las consideraciones de los adolescentes sobre las posibilidades de prevención de las ITS, resultando bajo el porcentaje de jóvenes que tenía conocimientos adecuados sobre el tema y luego de la intervención, la mayor parte de los adolescentes adquirió conocimientos adecuados. Esto reafirma su desconocimiento en cuanto a la prevención o la falta de percepción de riesgo en su conducta sexual a pesar de tener alguna información sobre el tema como ocurre en muchas ocasiones.16

El tema del sexo debe formar parte de cualquier valoración médica de una adolescente. Está claro que el médico que ofrece atención ginecológica a las adolescentes no sólo debe proponer el uso del preservativo, sino desempeñar un papel fundamental en la educación sexual de las adolescentes. Es importante proporcionar una orientación precautoria y alentar a reflexionar sobre las consecuencias de sus propias conductas sexuales. La clave en la prevención futura del cáncer cervical y sus lesiones precursoras pudiera ser la vacunación contra la infección del virus del papiloma humano durante la adolescencia. Los próximos años serán determinantes para evaluar los resultados a largo plazo en adolescentes vacunadas, lo que pudiera crear la necesidad de realizar modificaciones a los criterios y lineamientos actuales. Se ha encontrado una buena aceptación de la vacuna. Lazcano Ponce y colaboradores encontraron que 83.6 % de las madres de adolescentes aceptarían vacunar a sus hijas después de recibir información acerca de la utilidad de la vacuna profiláctica. La información completa y detallada de su aplicación es decisiva para una vacunación temprana, con una repercusión negativa mínima en el comportamiento del inicio de la vida sexual.17

Pocos autores han abordado el tema del VHP en intervenciones educativas a jóvenes, pero en todas las bibliografías se evidencia que el primer paso para lograr la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, radica en informar a este grupo sobre el tema, pues al elevar su nivel de conocimientos fundamentalmente relacionado con la prevención, lograremos modificar positivamente los estilos de vida logrando un sexo seguro y saludable.

El nivel de conocimientos de los jóvenes sobre la protección que ofrece el uso del preservativo en las infecciones que se trasmiten por contacto sexual antes y después de aplicada la intervención educativa, mostró que solo respondieron adecuadamente la minoría de los participantes, posteriormente a la intervención todos adquiere los conocimientos adecuados. Estos resultados coinciden con la bibliografía revisada, como es el caso de una Intervención educativa en VIH/sida a adolescentes del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Carlos Marx, de Matanzas donde casi la mitad de los adolescentes asoció el uso del condón a la prevención de un embarazo, sin tener en cuenta que al usarlo se protegen de las infecciones de trasmisión sexual, antes de la intervención y posteriormente el total de ellos reconoce la importancia del uso del condón.18

Asimismo no existe correspondencia con los resultados alcanzados por González García en su estudio relacionado con el nivel de conocimiento acerca del uso del condón en un preuniversitario, donde se apreció que antes de la intervención el 88,7 % de los encuestados respondió de manera correcta la pregunta relacionada con el uso del condón como forma para prevenir las infecciones de transmisión sexual, pero llamó la atención de los autores como un 66,1 % de los encuestados piensan que utilizando dos condones se protegen más, resultado que se logró revertir positivamente al finalizar el estudio.19

Existen otros estudios acerca de las percepciones sobre el uso del condón que desfavorecen su uso, al respecto, las percepciones más arraigadas tanto en hombres como en mujeres son: que «no siempre se tiene a mano» y «hay que depender de ellos / hay que pensar en tenerlos». En el caso de las mujeres es «me da vergüenza comprarlos» y en el caso de los hombres «disminuye el placer». Es relevante que en este estudio hecho en Colombia, la mitad de la población considera que «el hombre es menos macho si usa condón» y «el hombre costeño no usa condón».20

A pesar de los resultados alcanzados en nuestra intervención, elevando el nivel de conocimientos sobre la protección del uso del preservativo y los esfuerzos realizados en materia de educación sexual, con base en la enseñanza de lo que significa el «sexo seguro» mediante el uso correcto del preservativo, no debemos confiarnos pues la efectividad del preservativo para prevenir la infección por virus del papiloma humano se desconoce. El condón sólo protege el área que exclusivamente cubre, de ahí que no sea 100 % confiable, lo que no permite conformarnos con el empleo masivo del condón en nuestros jóvenes, debemos encaminar las acciones educativas sobre la base de una educación sexual de excelencia.

La efectividad de la intervención mostró en su información que hay indicios suficientes para concluir que la intervención fue eficaz.

Estos datos permiten afirmar que los jóvenes aún tienen tendencia a practicar relaciones sexuales sin protección y desconocen la infección a pesar de la intensa labor de educación sexual llevada a cabo por el Ministerio de Salud Pública y los medios de difusión masiva coincidiendo los resultados con otras investigaciones realizadas.19,20

Después de la intervención fue modificado significativamente el nivel de conocimientos que los adolescentes y jóvenes poseían, logrando conocimientos adecuados, lo cual demuestra la efectividad de la intervención, mediante recursos didácticos participativos y factibles de aplicar en la práctica médica diaria.

 

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Recibido: 22 de septiembre de 2016.
Aprobado: 15 de diciembre de 2016.

 

 

Adriana Miniet Castillo. Policlínico Docente Bayamo Oeste. Bayamo. Granma, Cuba. E-mail: aminiet@infomed.sld.cu

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